Camino por una calle por la que el viento me susurra baladas, baladas que me hacen tiritar a un ritmo que Ibiza tiembla a mis pies. Soy el rey de la disco, la calle es mi back-stage. Pido un cocktel a una farola gris. Me contesta que está fuera de servicio, que pena, oh; que pena la mía; sin cocktel me quedé. Triste sueño de adolescente; el bailar en una calle; rodeado de viandantes, que a mi paso, mueven los ojos para arriba; como diciendo: Adolescencia, mala etapa, menos mal que ya la pasé.
Pero quien por dentro la sufre, conoze con cercanía la punzada de las espinillas matutinas. Los ardores hormonales. Y la gran tristeza de dejar de ser un niño.

0 comments:
Post a Comment